martes, 10 de diciembre de 2013

CALENDARIOS

Todo cambia. Hace años, muchos años, cuando apenas tenía 15 y Marilyn Monroe estaba en la cima de su gloria, eran ella y alguna que otra artista del celuloide como Mae West o Jane Russell, quienes lucían cuerpazo en los calendarios de la época. Solo en las cabinas de los camioneros o en los talleres mecánicos podían  contemplarse aquellas tetitas perseguidas por el Régimen, específicamente por la censura, gastadas por el uso y embadurnadas de grasa y gasolina.

A partir de los 70 surgieron, como la primavera, montones de revistas, a la sombra protectora de Playboy, en las que los encantos femeninos daban pie, o cabecera, a terroríficos artículos de opinión que nadie leía, o simplemente a paginas de desnudos: de mises, señoritas del verano, reinas de belleza locales, camisetas mojadas, en fin de cualquier cosa que excitase la lívido masculina.
De repente aparecieron los bomberos, no sé si por admirar sus músculos o ayudar alguna institución benéfica, el caso es que mi “adorable esposa” se empeño en comprar, cada año, cuatro o cinco calendarios para ella y sus amigas y dejarlos a los pies del ensortijado Santa Claus el 25 de Diciembre.
Con la democracia y la llegada del nudismo a nuestra sociedad, fueron las estudiantes de Químicas, en Oviedo, pudorosamente cubiertas por matrices y tubos de ensayo o parapetadas tras montones de libros en la biblioteca quienes los promocionaron, mas que nada para poderse pagar el viaje fin de Carrera. No solo se apuntaron en la Universidad de Oviedo, también en Granada, Madrid y casi todos los Centros docentes de la España Autonómica.

Luego se paso a la protesta social: Aquellas 12 damas de tercera edad que mostraban sus encantos en lucha por un autocar escolar, o las madres deseosas de erradicar la prostitución callejera o las codiciosas por mejorar los comedores infantiles, en fin un amplio y variado abanico de “Calendarios picantes” en los que nada se mostraba y todo se dejaba a la aventura de la imaginación.
Con el tiempo, aquella folclórica costumbre, dejo de aparecer, surgían, eventualmente las, o los, componentes de equipos deportivos que aspiraban, con su venta: poder seguir su deporte favorito y poco más.
Pasaron los años, fui envejeciendo, y este tipo de jocoso obsequio
navideño, cayó en el olvido.

Pero no, al dedicarme a escribir en este Blog Naturista y deber con ello estar más o menos enterado de lo que se cuece en ambientes diferentes, lo primero que me llamo la atención fue el despliegue informativo creado en Inglaterra, Australia o Gales sobre la aparición de este tipo de calendarios, ahora sí, mucho más explícitos: bien de las remeras de la Universidad de Warwiek, de la Sydney University, o de las esposas de militares en Gales.Como novedad pecuniaria los ingresos se utilizan para fines benéficos: lucha contra el cáncer, ONG´s  en países tercermundistas o asolados por guerras fratricidas y lo que es más importante, ahora las desinteresadas modelos, universitarias o no, salen sobre el papel como vinieron al mundo. Un gran avance ya que como dije, con los años mi imaginación ha decrecido, como tantas otras cosas.

miércoles, 6 de noviembre de 2013

LOS PEZONES ESTAN DE MODA

Tops transparentes y pezones visibles son el gran avance en el actual mundo de la moda. ¡Genial!
Ahora, nosotros que siempre hemos mantenido la separación de la desnudez y la sexualidad, tenemos que admitir que una vez se empiece a poner este tipo de ropa al alcance de todos los bolsillos, tenemos todas las apuestas perdidas. Eso será cuando la moda sea sexy, las mujeres mas sexys y lo que aparece en la pasarela se traslade a la calle.

De alguna manera, me temo que la tendencia probablemente no va a llegar hasta la gran multitud de tiendas de comestibles de mi barrio, ni a los supermercados, ni donde suele ir la gente, más o menos, normal como yo. Maldita sea, seguro que así las compras serian de lo mas entretenidas, hasta iría al mercado, aunque solo fuese por acompañar a mi “santa esposa”.
En estas estaba cuando leo que en EEUU, la lactancia en público de los niños esta casi prohibida, cuando aquí se anuncia la
 necesidad de conseguir más leche materna para la correcta, o más correcta, alimentación de los bebes. Y es mas, Facebbok admite en su contenido la inclusión de videos en los que se exponga la  decapitación de una persona o su lapidación, pero eso si nada de tetas y pezones. Pero no quedan así las aberraciones. Las mujeres estadounidenses están empezando hacer una campaña a favor del  toples en parques, mercados y centros públicos yendo contra el puritanismo local que, como en Facebook, prohíbe mostrar sus pezones en público, aunque si admite llevar armas de fuego al colegio o emprenderse a tiro limpio contra los ciudadanos en un ataque de pasión patriótica o  fervor religioso.
 Qué pena, con lo ilusionado que  andaba con la moda mucho me temo que a partir de ahora esas transparencias tan agradables a la vista desaparezcan de la Semana de la Moda de Nueva York o de la London Fashion Week. No hay que preocuparse, al final nos quedara la Pasarela Cibeles o la Paris Fahion Week, sin contar con Roma o Ámsterdam.
No veré la moda del pezón saltarín, como decía, por mi barrio pero para eso está la televisión, las revistas de cotilleo o la página de inicio de cualquier buscador de Internet.  

 

SAUNAS Y BUEN AMBIENTE

¿Cómo te sientes con la visión de cuerpos desnudos? Sencillamente, no hay nada que hacer frente a ello. El problema – o lo que sea – sólo existe en la mente de las personas que nunca lo han hecho.
La gente suele imaginar que la vista de personas desnudas será sexualmente estimulante y los tentará hacia pensamientos inmorales. Simplemente no funciona así.

Por supuesto, no hay nada que impida ser inmoral pensando en un ambiente naturista. Ya que la mayoría cree que lucen mejor con la ropa puesta. Puede que la razón principal de por qué tantas personas se preocupan tanto sobre la "necesidad" a seguir usando ropa, no es modestia, sino orgullo.
Rosa y yo no vemos mucha televisión, pero de lo que se ve casi cualquier noche, en la “Caja tonta” es mucho más estimulante sexualmente que una velada disfrutando de una sauna con unos amigos naturista. Porque lo mejor, en la sauna o en un jacuzzi, es la conversación y no contemplación.

domingo, 20 de octubre de 2013

DIA DEL POBRE JUBILADO (DPJ)

El verano se acabo y entramos en un otoño en el que, lo primero que piensa el Gobierno, por boca de su Ministra de Trabajo y con la opinión en contra del Consejo Económico y Social (Ces), es bajar las pensiones a los pobres jubilados. Que desgracia.
No debo quejarme. Este año, al contrario que muchos de los anteriores, hemos tenido un punto de inflexión, me refiero a mi “santa esposa” y a mí, en el discurrir veraniego. Desde hace años, antes de caer en el foso profundo de la jubilación, la estación estival era una mera continuación de la primavera y un preámbulo cálido del otoño. Con frases tan manidas, como ciertas, mi buena Matilde (esposa) me recordaba, a mediados de mayo, hechos tan reales como: “Tomás (yo), los franceses dicen que el verano será frió y lluvioso” o “Por cierto cariño tengo la impresión que ninguno de los trajes de baño que tengo están en situación de ser utilizados” o “Mi amiga Feli me comento que ya, a nuestros años, tenemos una figura horrible “ .Todo sin entrar en el tema automotriz y monetario : “Recuerda hacer una revisión total del coche, no sea que un día nos deje tirados en alguna playa” o “Por cierto, has visto que en Rodiles hay que pagar por aparcar en coche cerca del mar, con el daño que me hace andar por las rocas” “Vistes, con las mareas vivas del pasado año, las bajadas a determinadas playas o están prohibidas y son muy peligrosas” o, por último y para cerrar cualquier oposición lo de “Además, amor, con esa tripa cervecera que estas consiguiendo es casi pecaminoso pasear por cualquier playa,….ligeramente decente”
Matilde tenía razón, otro verano en Oviedo.
Todo cambio el domingo 16 de Julio, ida de la Virgen del Carmen para mas detalle. En no se que sección perdida del Comercio, entre las necrológicas y las fiestas locales, la Asociación Naturista de Amigos del Principado de Asturias (ANAPA) comunicaba a sus asociados y naturistas asturianos en general la celebración, en la Playa de Sablon de Bayas, del Día Sin Bañador (DSB) con la idea de celebrar una espicha y mostrar a los asistentes las ventajas del naturismo.
Alegando cierta mentira piadosa deje a Matilde y Feli en el Fontan y me lance a mi primera experiencia naturista. Salvo la caminata sobre la arena hasta la zona de la espicha y la superación del pudor inicial del desnudo, todo fue un éxito de público y critica. El grupo naturista me ofreció sidra, empanada, tortilla, chorizos, todo, como me dijo uno de los organizadores, pagando claro, pero poco, era como yo jubilado y catalán de nacimiento para mas detalle.
Bromee con el en la idea de instaurar el Día del Pobre Jubilado, ya que las nuevas generaciones están, al parecer, en recesión naturista, alegre mi pupila con la contemplación de sirenas de carne y hueso, nadie se metió con mi tripilla cervecera y salí de allí contento y relajado. Creo que hasta pensé asociarme, si Matilde lo aprobaba claro está.
De entrada no lo aprobó, mas bien me echo un rapapolvo monumental por haberme ido “solo” a ver guarrindongas en pelota. El enfado, para mi asombro, apenas le duro nada. Paso la semana preguntándome por el personal asistente, por las edades, por los hombres, las mujeres, los socorristas y la policía, esta ultima inexistente
Así murió Agosto. Por esas casualidades de la vida, una mañana, en La Paloma, tropecé con el jubilado naturista que, entre otras cosas bebía vino y ginebra como una esponja. Nos reconocimos vestidos y me invito a la “Ultima Espicha del Verano”, mismo lugar misma hora, dijo.
Por raro que parezca, no me consto nada convencer a Matilde y ambos, como venimos al mundo, disfrutamos de un día de playa, el ultimo del verano, bebimos sidra, hicimos amigos y nadie, como en mi caso el primer día, opino sobre las tetas caídas o las varices de “mi santa esposa”
Como acaba de anunciar el equipo de Gobierno, nuestras pensiones bajaran, pero aun nos queda el ahorro en trajes baño, la perdida de nuestro pudor y el gasto extra de cremas solares protectoras. Todo eso será en el 2014,

martes, 8 de octubre de 2013

EXTRAÑOS COMPAÑEROS DE Spa

         —Hola José Luis.
Así de pronto no supe de donde salía la voz ni si se dirigía a mí. Estaba bajo un potente chorro de agua que me impactaba sobre la cabeza en el único Spa nudista que funciona en Madrid en horario continuo y aseguraría que, cuando entre, a las 6 de la tarde, estaba solo. Mientras me acostumbraba a la mortecina luz azulada del recinto intentando enfocar el origen del saludo, la cabecita entrecanosa que tenía delante seguía con su  alegato.
         —Tienes que acordarte, fue hace tres años en el Spa de La Felguera.
Entonces caí. Leda y Pablo. Palacio de las Nieves. Septiembre del 2011.
Por lo general cada año la Asociación naturista a la que pertenezco, inicia, este mes, la utilización del Spa del Hotel exclusivamente para nudistas. El primer día suelo llegar a la recepción con bastante antelación, bien por si aparecen socios de nuevo cuño bien por si hay personal recién contratado que desconoce nuestras rutina o por si la Gerencia tiene normas diferentes para el presente año.
Fueron los primeros. Ella por delante. Se presento, me plantifico un par de besos, salude a su marido y en vista que nadie aparecía ingresamos juntos en el vestuario.
Con el pelo grisáceo muy cortito y como si lo conociera de toda la vida se adentro, nos adentramos bajo su dirección, en el vestuario femenino, si vamos a estar desnudos en el Spa, no hay porque discriminar sexualmente los vestuarios, abrió la taquilla que le asignaron y empezó a desvestirse. Lo primero que me distrajo es ver que no llevaba sujetador, lo segundo el clavel reventón que lucía sobre su glúteo derecho y por último la minitanga que apenas le cubría el chochito. Estos hechos puntuales  e impropios
de una mujer de casi sesenta años me despistaron. Casi entra en la piscina hidrotermal antes que yo, más bien llegamos juntos y allí nos separamos. Yo, como siempre fui a la zona de chorros y ella al área de descanso. Llegaron más socios  y durante casi una hora no volví a verla.
Nos reencontramos en el Jacuzzi y al resguardo de cientos de burbujas me entere que eran de Tineo, que su marido, médico recién jubilado, padecía problemas nerviosos (inicio de alzhéimer pensé yo) y los doctores le aconsejaron sesiones hidrotermales y mucho descanso, por eso apenas si se movía. La realidad es que el callado de Tomas estaba sobre una de las camas de descanso de la que apenas se despego durante toda la tarde-noche.
Volvieron en Octubre y Noviembre y desaparecieron. Al principio lo achaque al duro invierno y las nevadas luego me olvide de la pareja, solo termine visualizando el curioso pirsin que Leda lucía en su coñito. En sus años mozos debió ser una hembra de armas tomar, pensaba algunos días en los que esperaba que regresaran de nuevo.
          Si Leda me acuerdo. ¿Qué es de Tomás?, ¿Qué haces por Madrid?
         —Lo de siempre, de médicos.
         —Venga salgamos del agua y charlamos en la sauna, es más tranquila.
Recorrimos, bajo la mirada un tanto perdida de Tomas que como en Asturias descansaba en una tumbona, un pasillo por el que, a mano izquierda, se iba al área del jacuzzi, a la derecha, a la poza fría y al final a las diferentes de saunas. Entramos en la finlandesa.
Leda había cambiado muy poco, casi nada. Los mismos pechos, la misma decoración exterior, el pirsin, el pelo rapado casi al cero e idénticas ganas de hablar. No habían vuelto por el Palacio de las Nieves por la enfermedad de Tomas, ya no había quien condujese el coche de Tineo a La Felguera y encima se pasaban los meses entre médicos y hospitales. Desde hacía un año, cada trimestre venían a Madrid para no sé qué tratamiento. En esos periodos se acercaban al Spa para olvidarse del ambiente hospitalario en el que vivían, ella se relajaba y él seguía como siempre, ido del mundo, tumbado en cualquier hamaca en la zona de descanso.
          -Dame un masaje, me dijo de pronto, sino recuerdo mal tú y una chica de Noreña hicisteis un curso y algo seguirás sabiendo. 
El Spa alquilaba por horas salas individuales de masaje, aceites y toallas por el módico precio de 20 € y tras solicitar una de ellas fuimos al piso superior donde se alineaban los cubículos.
Ni con mucho puede decirse que fueran cutres. La camilla ocupaba el centro de la habitación, decorada e iluminada en tonos rojizos, una serie de palillos de incienso aromatizaban el ambiente y una música, entre árabe e hindú daba al recinto un aspecto entre místico, mundano y erótico.
Sin mediar palabra Leda se acostó sobre la cama y se ofreció ante mí.
Hacía años que no daba un masaje y menos en estas circunstancias. Empecé a distribuir aceite por aquel cuerpo desnudo y relajado Por la espalda, la cintura, los glúteos, las piernas, los pies. Si bien intenté ser lo más profesional posible aquella rosa tatuada en el culo centraba y dirigía mis manos. Empecé por la cintura, decontracture los hombros, el cuello, los omóplatos, recorrí la columna vertebral desde la cabeza hasta muy por debajo del coxis. Queriéndolo o no iba lentamente separando las piernas de modo que el culo y el clítoris eran cada vez más visibles. Amase y amase la rosa tatuada, note la humedad sexual de su entrepierna y en un alarde de sensualidad recorrí el canal de los glúteos hasta presionarle  levemente el ano. Pare y me centre en piernas, caderas y pies. No obstante en cada movimiento ascendente mis dedos volvían a discurrir muy cerca de sus órganos sexuales, acariciándolos y aceitándolos.
 Hubiese seguido así hasta finalizar la hora pero ella me detuvo.
         Ahora por delante, dijo dándose la vuelta.
Perdí la visión de la flor y surgió, brillante,  atrayente y movedizo el pirsin de su clítoris.
Algo se cruzo en mi mente y el masaje pasó de ser totalmente erótico. La distribución de aceite fue una caricia prolongada por los pechos, la cintura, las ingles y aquel coñito resplandeciente bajo el brillo del pirsin.
Primero los pechos surgiendo y desapareciendo entre mis dedos, después su abultado Monte de Venus, finalmente su Fuente de Jade. Ya no era un masaje, era una masturbación en toda regla. No solo no protestaba sino que cada poco un leve suspiro de aprobación salía de su boca.
Su mano, de pronto, se descolgó de la camilla y se enrosco en mi pene. Empezó, como yo a ella, a masturbarme, lenta muy lentamente. Yo, a ratos, subía a beber en sus pezones y a ratos bajaba hasta su Fuente, totalmente inundada. Golpeaba el pirsin con los dientes y mi lengua se paseaba por su clítoris. Empecé a sentir vibraciones de placer mientras su mano se activaba al máximo sobre mi sexo. Se corrió ella y me corrí yo. Descansamos un rato y volvimos a la piscina hidrotermal, en una de cuyas áreas de relax seguía Tomas ajeno a todo cuanto le rodeaba
         Bueno José Luis hemos pasado una tarde muy agradable, algún otro día volveremos a encontrarnos.
Cogí el metro pensando en los caprichos del destino y en las raras coincidencias de la vida. Lo normal es que nunca volviéramos a vernos pero……….. nunca se sabe.        

NAKEDSPA

Por mucho que el Presidente de la Federación Española de Naturismo se empeñe y pese a la enorme labor de las Federaciones Regionales, ayudadas incondicionalmente por el empuje de la Federación Internacional, cada día que pasa pienso más que serán, no ya los nudistas de a pie y sus dirigentes, sino los ciudadanos del montón, quienes introduzcan el naturismo en nuestra sociedad.
Este mes, como todos los de Febreros viaje a Madrid. Fundamentalmente a celebrar el cumpleaños de mi madre, el de mi hijo y el de dos de mis nietos. El desplazamiento lo rematé visitando ARCO, y  JUSTMAD 3 y, por aquello de las carambolas de la vida, asistiendo a la puesta en funcionamiento del primer Spa naturista de Madrid en horario continuo, el “nakedspa
Hace ya algunos años hacía deporte. Un buen día, un doctor me lo prohibió, por aquello del corazón. Seguí nadando, moderadamente, y caminando sin prisas, pero ahora la edad y mi vagancia han hecho que lo abandonase todo. Casi nadie lo sabe. Menos mi hija que ahora se ha hecho un devota del deporte: pádel, natación, esquí.. .y que si en viajes anteriores intentó, sin éxito, que la acompañase a las instalaciones municipales donde lo práctica, en este y a base de tozudez consiguió arrastrarme: ella jugaría su partido de pádel y yo nadaría y podría gozar del Spa anexo a la piscina, todo por el módico precio de 1,35€.
A las 9,30 de la mañana dejo a los niños en el colegio y a mí en la piscina y con un cariñoso “Te recojo en la puerta a las 11,00” se despidió con un beso.
Las instalaciones eran soberbias. Una piscina de seis calles, casi vacía,  el Spa en uno de los laterales y otra piscina para niños y clases, todo iluminado por luz natural a través de paredes y techos acristalados, y solo por 1,35 €, para los jubilados, se supone. Así, a bote pronto, éramos seis nadadores en la pileta y como 10 o 12 en la bañera hidrotermal. Me disfrace de pez y me lance al agua. A los doscientos metros el corazón me salía por la boca. Pare y empecé hacer series de cincuenta con pequeños descansos hasta completar los mil  metros que tenía programados. Al salir me temblaban las piernas y tuve que hacer una serie de estiramientos para evitar que se me acalambrasen.
El recinto hidrotermal era otra cosa. Me tumbe en una cama de agua y allí se inicio mi descaso. Pase al jacuzzi, los chorros lumbares fueron lentamente estabilizándome  y empecé analizar a quienes  me rodeaban. Éramos 11 personas, cuatro hombres, siete mujeres y una fisioterapeuta acuática que hacía ejercicios con uno de los varones. Las damas se distribuían entre los chorros de agua, las camas y las zonas de masaje subacuático, siempre bajo la atenta organización del otro varón que, por lo que mandaba y por su conocimiento del personal parecía el más veterano y sabiondo del grupo.
Me centre en una mujer, como de mi edad, o sea de más de 60 años, con un bañador de los setenta, ya muy dado de sí y un gorro blanco de goma con topitos, que  intentaba, sin éxito, bajo uno de los chorros en cascada, que el agua no arrastrase la parte superior del mismo. No lo conseguía. Cada vez que el agua golpeaba sobre su cuerpo, el bañador le descendía hasta la cintura, dejando, lógicamente sus pechos al aire. Intento, al principio, sujetárselo con los brazos, luego ciñéndoselo mas fuerte tras la cabeza, y al final dejándolo a su aire, con las tetas flotando libremente bajo el agua. Era bonito. Salvo yo nadie parecía percatarse del hecho. Sufrió con resignación y no sé si algo de gozo, la aplicación, por dos veces, del agua a presión y luego, por esos avezares de la vida  se vino al jacuzzi y se sentó a mi lado. Bueno, a mi lado no, así como a metro o metro y medio de mi. En aquel momento solo otro señor y yo lo utilizábamos y el estaba en posición ventral aplicándose chorros de agua en el estomago, o lo que es lo mismo, nos daba la espalda. La buena mujer se sentó, empezó a sentir el masaje del agua en su espalda y se repantingo bajo el agua. Debía sentirse a gusto, muy a gusto. Así, por las buenas, como si fuera la única bañista del complejo, volvió, ahora a conciencia, a bajarse la parte delantera del bañador, se reubico los pechos, que como dos grandes globos blancos flotaban a escasos centímetros de mi, se lo anudo, una vez acomodados, tras la cabeza y siguió tendida bajo el agua con cara de infinita relajación.
Pase como cinco minutos mirándola, imaginando que estos balnearios urbanos empezaban a ser el nuevo germen del naturismo en España. Éramos la tercera edad, esa generación que habíamos vivido  el recato de la iglesia y el franquismo, esa generación a la que ya todo, y no digamos su cuerpo, lo tenían asumido, ese grupo humano al que por su edad, ningún vigilante o socorrista iba a decirles que se les veía el pecho o la picha. Hay que matizar, no obstante que a mi si me recriminaron que, en un descuido ocasional, mi gorro de baño cayera bajo el agua y pasase como diez minutos con el pelo, de la cabeza, al aire.
No pude ir a la inauguración del “nakedspa”. El sábado había partido de futbol y debía ejercer de canguro con mis nietos, por lo que  espere hasta el martes para conocerlo. Según la información del Presidente de la FEN era el primer balneario urbano enteramente nudista abierto todos los días mañana y tarde, es más, los afiliados a la FEN, teníamos una sensible reducción en todos los precios.
Estaba lejos, unas trece estaciones de metro, pero como después comprobé, desde Bilbao a Pacifico el recorrido era directo y apenas había que andar hasta llegar al Spa.
Un encanto de señorita, ataviada con pantalón y camiseta blanca, que decía a gritos que estaba totalmente desnuda por debajo o solo llevaba una tanga, se me presento, a la entrada, como Patricia suministrándome una toalla de baño y  llevándome hasta el vestuario, el femenino, tal vez por error. Dijo que me desnudase y luego volvía  a ensañarme las instalaciones.
Cumplió su palabra. La esperaba totalmente desnudo y sin inmutarse lo más mínimo salimos hacer un recorrido de las instalaciones. Pensé que, por ser el único Spa naturista de Madrid a jornada completa, habría más gente, pero no, estaba yo solo. Vimos la tina hidrotermal, la zona inferior de relajación, un pequeño gimnasio, no se para que. Salimos por un pasillo del fondo.  A mano derecha jacuzzi, a la izquierda una piscina fría de contrastes y al fondo las saunas y las duchas. Todo muy limpio iluminado por  luces difusas  azuladas.
Por una escalera de caracol subimos a la segunda planta dedicada exclusivamente a masajes: Sala de Tierra, Sala de Aire, Sala de Agua, Sala de Fuego, cabinas individuales para particulares, zona de relax. Al parecer unas veces se daba el masaje en camilla, otras  en el tatami del suelo y otras en una mini piscina. El ambiente estaba impregnado de incienso y en cada uno de los aposentos la música sonaba de acorde con el nombre de la Sala.
Regresamos al Spa y con un
         — Recuerda soy Patricia, cualquier cosa que quieras no tienes más que pedírmelo; agua, toallas, masajes. Gracias.
Me quede solo en el agua y durante una hora fui pasando de una instalación a la siguiente esperando, sin éxito, que aparecieran nuevos usuarios. Tal vez por ser un día de semana, por estar lloviendo, o ser muy temprano pero la realidad es que estaba solo.
Cuando ya pensaba irme volvió aparecer Patricia, se acerco a la piscina y de forma muy recatada me pregunto si no deseaba un masaje. Salí del agua y le pregunte tipos y precios.
         — Por ser la primera vez puedo hacerte una mezcla de técnicas y el precio será de……
No me pareció caro y acepte su oferta.
Nos dirigimos a la Sala Tierra. Dos tatamis en ángulo cubrían el suelo, entre ambos una mesita con velas, aceites y toallitas, de fondo música mezcla de hindú y africana.
         Túmbate ahí boca a bajo
Me dijo indicándome uno de los tatamis, mientras ella se despojaba del pareo quedándose únicamente con una tanguita blanca. Sin decir ni media palabra se ubico a mis pies e inicio su trabajo. Note como sus manos, muy suavemente, iban recorriendo mi cuerpo sin apenas presionarlo  subían hasta la cabeza para de nuevo descender sin centrarse en ningún punto en particular. Todo muy despacio, muy despacio. Entre la música, la poca luz y aquella especie de masaje-caricia los minutos pasaron volando.
         —Date la vuelta.
Oí de repente. Lo hice y ahora sí, viéndola me despeje de golpe. Volvió a la rutina inicial. Yo mejore mi  campo visual centrándome en sus pequeños pechito, casi inmóviles que subían y bajaban a escasos centímetros de mi piel.
         —Hemos terminado. Como te encuentras. Solo tienes una leve contractura en el hombre derecho. Estas muy relajado.
Como no, pensé, después de este masaje. Me dejo en la ducha y desapareció. La vi al salir.
         —Confío que vuelvas.
         Difícil, conteste, no soy de aquí, pero, si viajo a Madrid, regresaré.
Se llamaría de verdad Patricia o era su nombre de guerra y el autentico sería Paquita, Manoli o Belarmina todos ellos muy asturianos. Qué más da, pensaba de vuelta en el metro, lo lógico es nunca volviera a contemplarla. Que anacronismos tiene la vida, había más gente en el Spa del centro deportivo público que en este privado y el tratamiento del desnudo entre los asistentes, puede decirse que era, casi idéntico.

martes, 1 de octubre de 2013

LANGRE:SURFING, DESNUDOS Y PERROS

Hace un año, en un articulo de Guillermo Esain “Baños de libertad” que se iniciaba con el subtitulo de:”Las playas de raíz naturista, más de moda que nunca, se consolidan como apuesta veraniega”, el autor escribía:Si hay un mundo paradisíaco, ese es el de las playas de ensueño naturista. Unos 400.000 Adanes y Evas españoles las disfrutan asiduamente. Y cada vez con mayor naturalidad, la práctica “sin textiles” gana adeptos. Atrás quedaron los guetos, el escándalo público y el miedo a la reprobación social. Esta pulsión liberadora es mucho más que una tendencia; es lo mejor del verano. Bañador sí o bañador no. Raro es el tramo de segmento de costa española en el que falte esa atmósfera de relax, formas civilizadas, discreción y limpieza (aun sin papeleras) que caracteriza las zonas “sin textiles”. Ni neveras, ni radios; el viento y el oleaje como única banda sonora. 
Federación Española de Naturismo (FEN) lo deja bien sentado: en España no existen playas nudistas (término que barajan en las oficinas de turismo), por lo mismo que no hay sectores acotados para señores con bañador o con barba. Ni caben guetos ni sanciones. Tampoco UNICEF ha manifestado su disconformidad con la visión infantil de la desnudez.El paraíso cántabro de Langre (Ribamontán al Mar) tuvo en Félix Rodríguez de la Fuente a uno de los primeros bañistas despojados de su traje de baño. Y tal como la conoció el televisivo divulgador, como por ensalmo, así se ha conservado..........Con esto, una oferta hotelera en Internet y la previsión climática, en la que el sol predominaba sobre las nubes, salimos hacía Langre a disfrutar de unos días de descanso.

 Desde Oviedo, al norte de la ria Santander y exceptuando el tramo de obras desde Llanes el límite provincial, el viaje es una delicia: el paisaje verde, el mar al norte y el tráfico muy fluido. Tarde mas de lo normal, en parte por mi lentitud y en parte por un error de mi copiloto, pero llegamos al fin a un hotelito rodeado de lecherías y panificadoras a menos de 500 metros de la playa.
Aparecimos  los primeros, o de los primeros, en la playa y nos encontramos con todo el arenal convertido en una gran escuela de surf. De este a oeste un montón de escuelas de este deporte, precalentaban a sus alumnos, los revestían de neopreno y los enviaban hacia un mar que, mas que embravecido, parecía una balsa de aceite, allí flotaban y flotaban a la espera de aquella ola respetable que, por lo general no llegaba, los deslizasen sobre el agua.
A medida que pasaba la mañana, los surfistas fueron desapareciendo y la playa se llenó de bañistas, textiles al sur y nudistas al norte, eso si, en una perfecta convivencia y ambos grupos con la utilización total del arenal.
Por la tarde volvieron los surfistas y pese a la bonita prohibición del Ayuntamiento contra la entrada de mascotas, la playa se lleno de ellas. Debo reconocer que, si al principio me preocuparon, por los niños, los excrementos y las carreras, al final termine por olvidarlos. 
Al atardecer los diferentes grupos fueron desapareciendo quedando la playa como al amanecer: vacía, y con los flecos blanquecinos que dibujaban las olas al morir sobre la arena.
Me gusto la playa, la zona y el ambiente. Pase una semana y me fui con la intención de repetir otro año, tal vez para reencontrarme con el dueño del hotelito o por bañarme desnudo rodeado de surfistas y mascotas, mayoritariamente caninas.

lunes, 14 de noviembre de 2011

EL CENTRO NIEMEYER

Por fin lo conocí. No es que me desplazase Avilés con el solo propósito de visitarlo, sino casi lo contrario. El 6, 7 y 8 de Octubre se celebro en Oviedo la Primera Feria de Arte Asturiana y para mi sorpresa dos de las Galerías que presentaban obras, la Octógono y la Amasa tenían su sede en Avilés, ciudad situada a menos de 30 Km. de la capital y a la que siempre fui exclusivamente por alguna que otra competición de natación, el certamen anual  de alfarería y quesos o  pasear por el Mercado Medieval que se instala en el centro de la villa durante las fiestas patronales de San Agustín.
Un mes más tarde de la Feria, en el suplemento Cultural de la Nueva España, leí que, cuatro de los grandes pintores asturianos, presentaban obras en Avilés. Ricardo Mojardín en la Amasa, Natalia Pastor, una de las últimas ganadoras del Premio Ciudad de Luarca, en la Octógono, Luis Feito en el Centro Municipal de Artes y Exposiciones y Hugo Fontela en el Centro Niemeyer. Por eso viaje, solo por ver arte.
Tal vez la reciente polémica entre el Gobierno Municipal, el Gobierno del Principado y las asociaciones cívicas sobre la utilidad o no del Centro, su mala o buena gestión económica, su falta de criterios en cuanto a la futura programación cultural, o quizás, y lo mas importante, su financiación y control por parte del Municipio o el Principado, en la actualidad compuestos por partidos contrarios: el PSOE y el FORO, habían picado mi curiosidad por conocer el Centro, ver la obra del arquitecto Niemeyer y comprobar personalmente todo lo que se volcaba en la prensa, pero el deseo de ver las exposiciones y el hecho que la obra de Fontela ya la había visto en Gijón y Madrid, hizo que lo déjese para el final, ingenuamente pensando que caería la noche, llovería y habría que regresar pronto a la capital.
No fue así.  Avilés es pequeñito, las galerías estaban todas muy cerca unas de las otras, la tarde noche era magnifica, la luna llena iluminaba la ria y, lo mas importante, Rosa se empeño en conocer el Centro.
Si hubiese ido con mi amigo Manolo lo más normal es que hubiésemos desistido a las primeras de cambio. Hubo que efectuar un agradable recorrido desde la Plaza del Ayuntamiento al Centro Niemeyer, cruzar la ria de Avilés, a la luz de la luna, subir y bajar escaleras, caminar por las rampas de acceso y deambular por la explanada donde se ubican las tres instalaciones que integran el conjunto: La Cúpula, o sala de exposiciones, el Minarete, coronado por la coctelería  y el Auditorio, para eventos culturales. Una cosa si era cierta, no había agobios ni atascos, puede decirse que no éramos mas de 10 personas las que, en aquel momento, visitábamos el Centro.
No se si por ser los únicos espectadores de la obra de Hugo Fontela, nos encontrábamos como perdidos en aquel inmenso espacio que conformaba La Cúpula. La soledad, la blancura del entorno, los acristalamientos, el abombamiento de las paredes y, para mi gusto, la mala distribución de la obra del artista, hizo que yo me perdiera y Rosa se marease. No hablemos del capitulo de información. Ni había catálogos ni  tarjetas ni dícticos ni trípticos ni nada. La escuálida señorita que custodiaba la entrada, que medio ilumino la sala cuando llegamos, que leía repanchingada en un taburete viendo pasar el tiempo y que, por aquello de la delgadez o la modernidad no llevaba sujetador, ni lo necesitaba, pero si lo hacía saber con una blusa excesivamente abierta,  nos facilito la página Web del pintor para que, a través de ella, nos empapásemos de la filosofía pictórica del artista asturiano ubicado en Nueva York y de la posibilidad de adquirir alguna de las obras expuestas, así como sus precios. Un éxito, si señor.
La luna seguía iluminando cielo y mitigaba la falta de iluminación del Centro. Desde la pasarela, que evita la ria y el ferrocarril, contemplamos el Niemeyer recortado sobre la noche avilesina. Me fui triste. El Centro, como no, era una magnifica obra arquitectónica pero mucho me temía que, como otras grandes obras surgidas durante la época de “Bacas gordas “en Asturias: La Laboral en Gijón o El Talud de la Ería en Oviedo irían, pese al enfado ciudadano, cerrándose o desapareciendo, pero no serían utilizadas para aquello que fueron diseñadas.
Se gastaron muchos millones de euros para construirlas  y ahora no hay dinero ni para los servicios de limpieza del Talud de La Ería ni para la iluminación del Centro Niemeyer, por ejemplo. Una pena y un despilfarro.

martes, 4 de octubre de 2011

HOTEL PALACIO DE LAS NIEVES. SPA NUDISTA.

NEOFITO
Persona adherida recientemente a una causa, o recientemente incorporada a una agrupación o colectividad (RAE)

El verano, el verano del 2011, ha sido malísimo, al menos en la Cornisa Cantábrica, en Asturias más concretamente. Como soy un estudioso de los números, entre los meses de Junio, Julio y Agosto solo se contabilizaron 15 días soleados, de esos en que uno puede ir a la playa sin congelarse antes de llegar a la orilla. Si de este número se descuenta aquellos en los que mi pareja debía trabajar, los que se encontraba indispuesta o los que yo debía asistir a una Clínica de rehabilitación intentando, sin éxito, curarme una tendinitis aguda que me afectaba los dos tobillos, para ser más exacto los dos tendones de Aquiles, la cruda realidad que en este amplio periodo veraniego solo fuimos dos días a la playa, y en uno de ellos hubo que salir por pies ya que la lluvia se empeño en enviarnos a casa nada mas terminar de comer.

Para terminar de aguarnos la fiesta, la última semana de Agosto, en la que teníamos reservado, y pagado, un bungalow en el Camping de Arna, al sur de Francia, hubo que clausurar el viaje y perder el adelanto, pues mi amante compañera se enfermo de gastroenteritis violenta y claro, no estaba bien andar viajando por ahí, con esos accesos repentinos de vómitos y diarreas.

Por fin acabo Agosto y el tiempo, como para llevar la contraria, mejoro. Solo el tiempo, ni Rosa ni yo pasamos de nuestras dolencias. El cielo era cada día más azul y la temperatura, influenciada por una masa de aire calido procedente del Norte de África, viento del sur como dicen los locales, paso de los 18ºC a los 25ºC, o sea, se podía ir a la playa.

El sábado nos decidimos. Nos daba lo mismo que fuera 10 de septiembre, que los colegios de los niños hubiesen ya empezado y los problemas en muchísimas de las familias normales rozasen la locura. Nosotros no teníamos nada de eso, hasta Rosa gozaba de algún día de vacaciones extra. Sacamos la bolsa playera del trastero, hicimos una suculenta tortilla de patata, calabacín y cebolla y casi como si nos persiguiera alguien salimos hacia el Sablon de Bayas a recuperar parte del irrecuperable sol perdido.

¡Qué sorpresa! No éramos los únicos arriesgados. Sobre aquella arena negruzca, mas oscura ahora debido a la viveza de la marea baja, unos 500 bañistas, casi todos tan desnuditos como vinieron al mundo, aprovechaban el anómalo verano asturiano en el que, según la prensa, “Agosto fue el mas lluvioso de la última década, con 19 días de precipitaciones, y entre el y Julio solo hizo sol nublado 27 jornadas, frente a las 35 de agua abundante”; y para mejor acierto, la casi totalidad de socios de ANAPA nos encontrábamos allí, tras un periodo que, en años normales, era de confraternización diaria y este, no lo había sido.

Saludos, abrazos, paseos, comentarios, formación de grupos, lo normal en todo reencuentro y lo mas solicitado: “¿Qué se hará este otoño-invierno?, ¿Seguirá el Spa-Sauna del Hotel Palacio de las Nieves en La Felguera?, ¿Habrá Amaguestu?, pero sobre todo y en boca del mas crítico del grupo: “¿Cómo esta el Naturismo en Asturias, y en España? ¿Se ha presentado la Asociación ante las nuevas autoridades regionales presididas ahora por el Sr. Cascos?

El grupo inicial fue aumentando; bañistas amigos, viejos conocidos playeros y algún que otro novel bien escuchaban bien aportaban su opinión.
En una nota de Miguel Ángel López, Presidente de la Asociación Alicantina Osiris, recién auto suprimida,” En España hay sobre 500.000 personas que practican el nudismo libre pero menos de 3.000 están asociadas, casi el 0,5%. Algo hacemos mal”. Mirando la playa me desconecte de la charla y empecé hacer cálculos.

Así, a bote pronto y sin apenas rigor matemático, en Bayas, ese día, estaríamos como 500 naturistas. Descomponiendo Asturias en tres porciones: Occidente, Centro y Oriente, e incluyendo en cada zona las playas en las que se practica, total o parcialmente, el nudismo: Mexota-Barayo-Otur-Silencio y Oleiros en occidente, Bayas-Xago-Aguilera-Poniente-Peñarrubia ( prohibida este año, a todos los bañistas, por desprendimientos en el talud del fondo) y Serin en el centro, Vega-Torimbia-San Martin y Ballota en oriente, y asumiendo que en un día soleado y festivo pueden concurrir del orden de 1.500 nudistas en cada porción, resulta que en Asturias pueden haber como 4.500 personas, que de forma eventual o continuada, pertenecen al grupo de bañistas “No textiles”. Pues bien, nuestro amigo el de Osiris tiene razón, el 0,5% de 4.500 es de 22,5, el numero, casi exacto, de socios asturianos de ANAPA. Para satisfacción de nuestro muy amado Presidente, siempre pendiente del poco crecimiento de la Asociación, estamos en la media española.

.- Ya nos vamos, ¿te quedaste medio dormido? Oí decir a Rosa sacándome de mis ensoñaciones teórico-matemáticas.

.- Nos vemos el viernes el Spa me dijo el Vicepresidente, ahora rodeado de algunas parejas que, tal vez por la euforia del momento, estaban pidiéndole boletines de inscripción. “Que bueno” pensé, tal vez rompamos con ellos las estadísticas nacionales.


Es como si el tiempo, o mejor los meses, no hubiesen pasado. Llegamos los primeros. Paula, la monísima recepcionista-masajista del Spa seguía allí con su pelito rizado y su sonrisa risueña.

.- ¿Qué tal el verano? Tendréis que esperar a que salgan los del turno anterior.

Siempre nos decía lo mismo y yo siempre le picaba con la posibilidad que me diera un masaje relajante. Respondía ofreciéndonos dos toallas y las llaves de las correspondientes taquillas.

.- Me llamo Ángel anunciándome que hoy vendría mas gente dijo mientras seguía concentraba, como de costumbre, en la pantalla de su ordenador. Como si lo dicho lo tuviese ensayado de antemano, se abrió la puerta del Spa y dos parejitas, muy jóvenes, empezaron a bajar la escalera.

.- ¿Es aquí lo del Spa de ANAPA? Pregunto la morenita que parecía comandar el grupo

.- Si pero hay que esperar, conteste, en cuando salgan los de dentro entramos nosotros.

Paula tomo nota de sus nombres, y como a nosotros, les entrego las toallas y las llaves.

La espera fue breve, salieron dos clientes femeninos y ante la indecisión de los neófitos por ver que vestuarios usaban, de nuevo Paula les indico que debido al carácter nudista de ANAPA, el vestuario era común, primero se completaba el de mujeres y luego el de hombres, pero siempre con uso mixto.

Los seis nos presentamos. Rosa y yo, ya veteranos. Adela, Ramón, Silvia y Carlos, primerizos y, por lo que rápidamente comentaron, con el carnet de socios recién recibido (ahora los conocía personalmente pero le semana anterior fui yo quien se los remitió).

No puede decirse que la situación los cohibiese, pero si que los reprimía ligeramente. Lo ultimo que seguro esperaban era compartir vestuario con otros socios, menos aun, con una pareja bastante mayor y al parecer totalmente desinhibida. Eran lentos, patosos, se amontonaban ante sus taquillas, no sabían donde habían puesto sus gorros, tampoco sus zapatillas. Evitaban mirarnos, menos a mi, que en cosa de segundos estaba despelotado y saliendo, con la toalla al hombro hacia la piscina hidrotermal. Los dejé allí intentando, sin éxito, ordenar su ropa, adecentarse el pelo, cubrirse parcialmente con las toallas, esperándose unos a otros para salir todos juntos en compacto pelotón.

Como casi siempre el circuito termal era todo para mí y lo seguiría siendo durante los próximos 15 minutos. Mientras un potente chorro de agua me masajeaba la nuca y los hombros y mente se disocio y vagabundeo por el recinto.

Las inhalaciones del SPA del Hotel Palacio de las Nieves en La Felguera, las había detectado nuestro Vicepresidente y a el se debe la gloria de haber convencido a los propietarios para que, una vez al mes se utilizaran exclusivamente para nudistas. Lo entonces pactado funciono y ahora entrábamos en nuestra tercera temporada, éramos conocidos y respetados por todo el personal y jamás hubo ningún problema ni particular ni colectivo. Desde mi posición contemplaba la piscina caldeada y vacía. Los chorros superiores esperaban la llegada de bañistas y los interiores, ahora inmóviles daban un ambiente de quietud. A mi derecha el jacuzzi, también dormido; mas allá las camas de relax, unas con rayos ultravioletas y otras no. Saliendo del recinto las saunas finlandesa y sueca y una ducha de esencias para combatir el calor de las mismas.

El murmullo de los recién llegados lo inundo todo. No solo los nuevos sino el Presidente, el Vicepresidente, los de Muros del Nalón y dos parejas de Salinas se agolparon de repente en el agua. Como siempre los inicios siempre son difíciles. Cada uno busca su sitio, su chorro, su cama de agua, el jacuzzi y así, de repente, uno esta saturado y el otro vació. La primera media hora, justo hasta que parte de los asistentes se introducen el las saunas y la otra en el jacuzzi, es un caos y a partir de entonces se puede hablar, esta vez, conocer a los neófitos y su idea futura cara a la Asociación.

De los cuatro Adela era la más decidida, sin duda la líder y quien había empujado a todos apuntarse y venir hoy al Spa. Fue la primera en perder el pudor, la primera en implicarse en cada uno de los grupos, la portavoz y presentadora de todos. La que, pensé yo, seria una magnifica Presidenta en las próximas elecciones, no solo por ser mujer sino por ser joven, arriesgada y emprendedora.

Por lucir una esplendida cabellera se despidió la primera de todos yendo al vestuario con Rosa para aprovechar el secador y evitar atascos en el reducido recinto. Cuando 20 minutos mas tarde me persone yo, estaban las dos en pelotilla oreándose sus largas melenas, negra la de Adela y color amarillento la de Rosa. Ya, en detalle, exhibía dos magníficos tatuajes, uno sobre la nalga izquierda y otro alargado en el lateral que discurría desde el sobaco a la cadera. Bonito, si, muy bonito. Encima, era muy extrovertida y dicharachera. Antes de terminar de acicalarse yo acabe y el resto de sus amigos entraron en tropel. Salí hablar con Paula y reincidir en mis ilógicas pretensiones.


Vino Rosa y partimos hacia Oviedo. Era finales de septiembre y aun lucían los últimos rayos de sol. Sin duda tendría tiempo de tomarme una o dos ginebras con tónica, en parte para bajar el calenton del Spa y en parte para pensar en nuestros nuevos socios y su futuro en nuestra decadente Asociación

domingo, 11 de septiembre de 2011

EL GORRITO DE BAÑO

Los hombres, y también las mujeres, somos animales de costumbres. En cuanto nos habituamos a ciertos cánones pensamos que los mismos se perpetuaran a través de los tiempos, no imaginamos que, por causas ajenas, lo que hoy es blanco mañana puede volverse negro, amarillo o violeta. Tampoco somos nada dados a informarnos, a usar el bonito instrumento de Internet, para saber, al día,  lo que la cotidianidad  da, muchas veces, por hecho. Nos servimos de ese aparatito para enviar chistes y bromas a nuestros amigos, conectarnos alguna página porno en épocas de carencia sexual o, los mas avanzados, conocer y manejar el estado bancario de sus finanzas. Yo, como soy muy raro, no.

 Pertenezco a dos asociaciones, una deportiva y otra lúdica. Ambas tienen página web y en ambas un desconocido currante las actualiza, cambia y mejora. Como mi vida de prejubilado no tiene excesivos agobios poseo, en consecuencia, todo el tiempo del mundo para no hacer nada. Cada mañana abro las páginas de mis clubes y me entero, en una, del régimen de entrenamientos para la semana y en la otra, mas desprovista de noticias, de lo que nuestro Presidente nos informa y que nadie lee. Habla, por ejemplo, del nudismo a nivel local, del día del orgasmo colectivo para cooperar con la paz mundial, de una carrera pedestre o una marcha cicloturística en pelotilla picada, de una huelga de teléfonos caídos como protesta al desmesurado abuso  de las operadoras nacionales, o sea de cosas importantes. También de las actividades de la Agrupación y de sus posibles cambios.

Desde hace unos meses algunos de los miembros de nuestra Asociación Naturista utilizamos las instalaciones termales del Hotel Jovellanos, los primeros y terceros domingos de cada mes. Como somos naturistas, o sea nudistas, las disfrutamos, como vinimos al mundo y sin la vigilancia, amparo y tutela de los encargados, ya que ellos, al deber ir vestidos se sienten pelín cohibidos. Vivíamos en un mundo feliz e ignorábamos los consejos que nuestro buen dirigente vertía en su Web. Todos, menos este pobre cuentista.

 Por ella supe que en la siguiente actividad del mes de Marzo, quienes asistiéramos al SPA, deberíamos llevar, junto a las chancletas reglamentarias, un gorrito de baño. Salvo un servidor, nadie se enteró de la norma. Si ya, por causas que nunca entenderé, suele producirse un desorden organizado en el área de recepción, ese día el desmadre alcanzo cotas impensables. Que si nadie lo había avisado. Que de donde sacaban entonces un gorro. Que si había que llevarlo también en la sauna, o en el jacuzzi, o en el pediluvio. Que donde se dejaban y como se reconocerían. Que. Que. Un montón de preguntas sin respuestas. La Gerencia, siempre diligente, lo tenía todo, o casi todo, previsto. Existían gorros desechables para todos, solo se utilizarían en la piscina de hidromasaje y que confiaban en nuestro buen hacer para que los usásemos, ya que ellos no iban a entrar en el recinto nudista.



Mi gorro, único diferente, era de tela fina, a franjas azules y blancas y con un llamativo número 3 sobre la coronilla. Me lo dieron, años atrás, en el Descenso del Navia, más que otra cosa para controlar el orden de llegada de los nadadores. Al resto les regalaron unos blancos, no de látex, sino de goma normal adquiridos, sin duda, en algún chino de todo a cien o en el mercadillo dominical de los alrededores del Molinón.  Tan malos eran que, ya en el vestuario, dos de las féminas, al intentar introducir en ellos sus pobladas cabelleras, los reventaron presentándose en el circuito termal con una especie de parche que ni tapaba ni cubría.

El Balneario del Hotel era, para mí, un pozo inigualable de inspiración. Salí el primero evitando, por una vez, el espléndido espectáculo de ver como las damas van desnudándose lentamente,  con esmero; me duche y situé en una de las esquinas de la piscina para contemplar, desde allí, la llegada del resto de los asistentes.

Un fracaso. Fue lamentable  ver surgir al personal con la cabeza embutida en aquella especie de condón blanco del que afloraban matas de pelo coloristas y variopintas. Peor aun, las dos  desafortunadas que lo rompieron luchaban por evitar que se les cayera o que se les rompiera más.

Para mi desgracia, en momentos como esos, en vez de fijarme en las bellas siluetas femeninas, me pongo a pensar. Desde mi observatorio contemplo al personal con su cabeza embutida en el poco lujurioso casquete, y supongo que ante una visión como esta el médico Sinuhe el Egipcio debió descubrir la técnica de la trepanación o mejor aun idealizo a la alta nobleza francesa que, para eliminar esa vieja costumbre de lavarse, decidió raparse al cero y cubrirse luego con elaboradas pelucas.

Lentamente los asistentes van saliendo del agua y de nuevo mi mente traviesa se pregunta: ¿Porque Francisco cuyo cuerpo esta enteramente cubierto de pelo, pero tiene la cabeza afeitada? O ¿Por qué yo que tengo cuatro pelos finos y ralos en la cabeza, pero, eso si, una tremenda mata pilosa entre las piernas, bajo la que se entierran mis testículos?,  no deberíamos evitar que los abundantes pelillos de esas zonas cayeran al agua y obturaran los filtros  y sin embargo nos cubrimos aquellas partes desprovistas de vello. Son preguntas sin respuesta. Curiosidades que solo a mi me interesan.

Bajo el potente chorro que masajea mi espalda y elimina el gorrito que me cubre, los veo salir. Uno a uno van desprendiéndose de sus gorros depositándolos sobre los muretes, las sillas o las toallas recuperando su apariencia de antaño. El grupo femenino desfila otra vez con sus sexos perfectamente depilados, sus  axilas limpias como “culitos de niño “ y sus melenas tan mojadas como en ocasiones anteriores. No dejan los gorros sino retazos de goma,  ya que salvo una, de melenita corta, el resto o mejor dicho sus frondosas cabelleras, los han destrozado.

.- Tranquilos, todo se arreglara la próxima vez, oigo decir al Presidente.

Nadie le escucha. Como en tardes anteriores los asistentes se han ido disgregado ocupando posiciones en la sauna, el jacuzzi, la piscina fría o las tumbonas. Dos mujeres, ya sin gorro, regresan a la piscina recostándose sobre las camas de agua. Salgo y con paciencia infinita voy recogiendo el reguero de trocitos de goma que, a modo de alfombra, tapizan los alrededores de  la zona termal. Llevo mi gorro en la mano. El problema, otro más, es que con bañador uno puede sujetárselo de la cintura o la entrepierna pero así sin nada encima debe acarrearlo haciéndole disfrutar del resto de servicios de la balneoterapia.

La sauna me recibe con un griterío femenino, crítico y perverso, contra la nueva moda instaurada. Me acurruco en la bancada superior y me relajo observando sus coñitos, unos depilados y otros perfilados, pero arreglados con esmero,  los pezones, casi todos inhiestos,  las cinturas deformadas por los años.

Todo vuelve a la normalidad. Eso si la novedad del gorrito de baño deberá mejorarse. Me han pedido el mío por ver si mandan hacer otros similares, pero con el logotipo de la asociación y el Presidente, siempre solicito, ha ofrecido disculpas a los responsables del balneario por la poca utilidad y el mal estado de los que nos suministraron. 

Salimos. Esta vez la tarde en el SPA no ha estado matizada  con destellos eróticos o exhibiciones morbosas, ha estado presidido por aquella otra máxima religiosa, tan de moda en mi juventud, de “Vestid al desnudo” aunque  únicamente se le cubra la cabeza por suponer que en ella se acumulan la mayor parte de los pelitos que, en otros tiempos, enmascaraban la totalidad de su cuerpo. Esta obligación mas que por higiene, ya que la totalidad de miembros de la asociación es de lo más aseadito con sus cuerpos desnudos, es, como se debe imaginar, para evitar la obturación de filtros y no poder escudarse en ello ante el mal funcionamiento de alguna de las instalaciones del lujoso “SPA Balneario del Hotel Jovellanos”.

                                              

sábado, 3 de septiembre de 2011

COSAS DEL SPA

Puede que todo sea imaginación mía o, es lo más probable, que en determinadas situaciones vivamos una realidad querida pero no confesada. Intentaré analizar, si es cierto o no que, en algunos momentos, hombres y mujeres actuamos de forma parecida buscando sensaciones que solo existen en nuestro subconsciente, pero que pueden surgir ante un estimulo exterior que escapa, a menudo, de nuestro control.
Desde hace cuatro meses, el primer domingo de cada mes, una decena de asociados de ANAPA disfrutamos de la tarde del domingo tomando una sesión hidrotermal en las instalaciones del SPA del Gran Hotel Jovellanos de Gijón. Dado que la agrupación es naturista el establecimiento nos permite utilizar sus servicios sin ropa, o sea
que todos cuantos nos reunimos allí estamos completamente desnudos.

Tal vez la filosofía del naturismo o las ideas personales de quienes intentan promoverlo, sean distintas a las mías, pero las reacciones de sus miembros, o mas bien, el ambiente liberal en el que se mueven, hace que sus criterios morales, éticos y personales, cambien. El sentirse desnudos les condiciona a eliminar, junto a su ropa, perjuicios que, vestidos, nunca se saltarían.
La primera vez que nos reunimos éramos todos sino amigos si conocidos y la complicidad del entorno hacía que las escasas barreras que nos separaban, desaparecieran. La experiencia dominical cuajo. Eso y una adecuada campaña en Internet potencio el arribo de más socios, no por su decidido carácter naturista, sino por las ventajas y beneficios que ofrecía el SPA.
Este último domingo, junto a los de fijos de siempre, aparecieron cinco nuevas parejas que ni se conocían ni nos conocían. Ya que nuestro insigne presidente llego tarde, las presentaciones se hicieron de forma aislada e individual creándose un ambiente no tan distendido como en ocasiones anteriores. Si a esto unimos un error horario para la utilización del SPA el resultado fue que nos amontonamos todos en la salita de recepción a la espera de que los respectivos vestuarios se desalojaran. Al ser un grupo nudista la diferencia masculino-femenino no existía y la utilización de dichos servicios era, en consecuencia, mixta. Ese día, no fue así. El responsable del local nos indico amablemente que cada sexo se ubicara en el lugar que le correspondía. Como los más antiguos no estábamos al corriente de esta normativa, antes que pudiera impedírnoslo, Rosa, Elvira, una chica de las nuevas y yo, ya nos habíamos introducido en el vestuario femenino ocupado, en ese momento, por dos féminas del turno anterior. Pese a la negativa de Elvira a que me fuese, pues a ella le parecía de lo mejor el desnudarse a mi lado, tuve que salir. Su reacción me pareció curiosa ya que hasta ese momento ella y yo siempre habíamos estado separados.
Aquella división inicial condiciono que las mujeres terminaran de desvestirse antes que los hombres y que cuando yo, el mas rápido de todos, pase al recinto hidrotermal, la piscina fuese un jardín de tetitas que afloraban entre burbujas y chorros de agua. Con el discreto encanto que envuelve el nudismo, me puse a observarlas. A Rosa, Elvira y Luisa las había visto muchas veces y, por ser veteranas, cada una estaba ya en su correspondiente lugar de masaje. El resto, que no conocían el local, se agrupaba en el centro intentando, con éxito desigual, que alguien les indicara que hacer y donde. Una dama, de 50 años, con un gorrito negro de baño, pechos normales y culo redondeado buscaba o huía de su pareja, iba a su aire. Dos chicas jovencitas (Chica I y Chica II) altas, sin pechos ni nalgas hablaban entre si a la espera de sus respectivas parejas. Otras dos, mas desinhibidas, intentaban entablar conversación y saber la utilidad de cada instalación. Ambas tenían glúteos prominentes, una con tetas y otra sin ellas. Me lance al agua y, evitando el tumulto, me dirigí a la parte mas alejada, donde estaban las camas de masaje acuático. Casi de inmediato las de mas desparpajo y a las que llamaré Joven I y Joven II, me rodearon. En el mullido lecho acuoso les fui indicando la utilidad de cada instalación, sus ventajas y el orden lógico de recorrerlas. 

Las deje y fui al jacuzzi. Estaba frío pero la vista de recinto era inmejorable. Las mujeres seguían acaparando la piscina y los hombres se perdieron entre la sauna finlandesa y el baño turco.
Tras una primera hora de adaptación cada uno campaba a su antojo. Regrese a la cama, vacía en aquel instante, extendí los brazos, cerré los ojos y me relaje. Fue un instante. De inmediato la Chica I con su pareja se acoplo a mi izquierda y la Joven I, sola, a mi derecha. Lo anecdótico de esta última es que al ser las camas muy estrechas daba la impresión de estar literalmente pegada a mí. No era una impresión, era una realidad. Sin quererlo sentí su mano rozar la mía, su pierna tropezar con mi rodilla. La mire y contemple sus los ojos cerrados y sus pezones, erectos, surgiendo sobre el agua. Así, entre roces y toques, paso un rato. Al final, se fue. Hice lo mismo pues la tina seguía estando a tope y me dirigí a la sauna. Estaba vacía. Casi me alegre. La soledad fue corta. Entro Luisa y se tumbo en la bancada inferior. La vi a mis pies con su coñito perfectamente depilado, y su rajita enmarcada por un fino cerco de pelo negro. Me era imposible abstraerme de aquella visión, mas aun por el balanceo de las piernas que propiciaba que se abriera y cerrara ante mis ojos. Iba a salir cuando llego la Joven II y su mozo. Luisa se sentó, pero siguió ocupando el nivel inferior. Los nuevos se sentaron en el superior, ella a mi lado y el junto a la pared. Lo de que si que si molesto, si pongo agua en la estufa para generar mas calor, si..., el caso es que ella se fue desplazando hasta quedar totalmente pegada a mi. El coñito por una parte y el roce carnal por otra estaban alterando mi capacidad de raciocinio. Lo atípico es que parecía no pasar nada, todo era normal. A Luisa le agradaba que la vieran y a la Joven II pegarse a mi costado mientras alababa las excelencias del lugar. Por suerte apareció el presidente al que gentilmente deje mi sitio y salí.
La pileta estaba vacía, o semi. La Dama del gorrito paseaba por el agua, la Chica I y su chico seguían en la cama de agua y la Chica II se relajaba bajo un potente chorro de líquido. Me situé sobre el surtidor de burbujas, extendí los brazos y deje que el agua masajease la zona lumbar. Era una postura de lo mas relajante. Como sin querer, sin decir nada ni disculparse, la paseante tropezó con mis pies. Una, dos, tres veces. Cada recorrido iba, voluntariamente o no, a finalizar contra mis muslos. Debía darse cuenta. Dos veces doble las rodillas para evitar el choque, no lo conseguí. Fue entonces cuando empecé a pensar en todas aquellas coincidencias. Siempre fueron ellas quienes las provocaron, cosa que me sorprendió, y encima, nunca le dieron la menor importancia. La Dama del Gorrito desapareció. Yo me dirigí a las camas de agua, vacías en ese momento. Me tumbé y seguí pensando. Porque la gente, al igual que los calamares, se agrupan en espacios reducidos teniendo todo el mar a su disposición. Si, la Chica II se acoplo, de repente a mi derecha, pegadita a mí, y la Joven I a la derecha de ella. Sentía sus brazos, los dedos de la mano. Me enderece y las vi juntitas, con sus pechos surgiendo y desapareciendo del agua. Las dos con los ojos cerrados, ajenas a lo que pasaba bajo el líquido que a todos nos envolvía.
Regresé al jacuzzi estaba mas caliente. Rosa me acompañó. Al igual que sus homónimas, y con mi complicidad, se me adhirió como una lapa. Me tocó, me acaricio, me beso. Daba la impresión que la desnudez, la complicidad del agua, el ambiente caliente y la penumbra, eran motivos mas que suficientes para desmadrarse, eso sí, dentro de la mas completa inmunidad.
Otra vez los vestuarios separados. Rosa sufriendo, en el de mujeres, una inundación que le evitaba poder usar el secador de pelo y deseando pasarse al de hombres en el que yo, solo, gozaba de todos los servicios.
De nuevo el viaje nocturno de regreso. En el, vendrían a mi mente el deseo de Elvira de desnudarse conmigo, los roces subacuaticos en la cama de agua con las dos Chicas, las exposiciones corporales de Luisa y la Joven II en la sauna, los contactos continuados de la Dama del Gorrito y los magreos constantes de Rosa cada vez nos tropezábamos. Sería todo casual, les gustaría probar lo prohibido. Debía preguntarles a ellas o, mejor aun, hacerles escribir su versión de los hechos. Por lo que veía eran ellas quienes actuaban y nosotros quienes, dócilmente seguíamos sus aviesas intenciones.